Charlize acerca una silla a la camilla y le toma una mano a su madre, la besa y se queda mirando su rostro. Se ve joven, enferma y cansada, negras ojeras se posaron bajo sus ojos, pero ni siquiera eso le quita la belleza.
—¿En serio estás con él? —pregunta Gerard con aflicción.
—No te diré nada, papá, no aquí —ella lo mira con seriedad y Gerard asiente de mala gana—. ¿Cómo es eso que fuiste tras ella?
—En realidad, yo me fui antes que ella —le dice con una sonrisa débil—. Luego que dejaran la c