—Mamita, ¿hoy no te vas a poner brillitos en la boca? Me gusta cómo se ven los brillitos en la boca.
—Me los pongo después de lavarme la boca, tú tómate la leche. Arlen, ¿puedo pedirte un favor?
—Claro, el que quieras —me dijo con su sonrisa. Me sonroje.
—Bueno, en realidad son dos; cuando ocupes algo —le dije señalando el café y la azúcar
—. Lo pongas de nuevo en su lugar y laves el traste que ocupes.
—Lo siento —me dijo confundido.
—Son las reglas de la casa, y tú enano ayer no llevaste el va