Cuando llegó a la habitación del hotel ya Gabriel estaba ahí y justamente estaba marcado su número en el móvil para preguntar dónde estaba y pedirle que se diera prisa porque los nuevos socios estaban esperando para festejar.
—Connie, mi amor, que bueno que llegas, justo te estaba llamando, date prisa preciosa, debes cambiarte de ropa, hemos firmado el contrato y los socios nos esperan para festejar.
—Gabriel yo…antes necesito hablar contigo, hay algo muy importante que quiero que sepas.
—Hermo