—Tranquila — le dijo Ana y la abrazó — ya verás que cuando hables, te sentirás mejor — se puso de pie y antes de alejarse le dijo a Gabriel: — No la juzgues tan duramente, todos tenemos derecho a cambiar y a comenzar de nuevo.
Gabriel solo asintió con la cabeza, tenía un hueco en el estómago porque las palabras de Ana y Marco Duran, le habían dado a entender que se trataba de algo demasiado fuerte.
—¿Qué es lo que pasa bonita? — le preguntó sentándose a su lado.
Connie subió los pies a la banca