ELENA
Cada vez que Ryan me tocaba o incluso me miraba, me irritaba. Sus pequeños intentos de afecto solo me recordaban lo vacía que me sentía. El Dr. Jax me había destruido con ese polvo profundo y esos orgasmos que me volvieron loca.
Intenté resistirme. De verdad lo intenté. Me repetía que era una mujer casada y que esto había ido demasiado lejos. Pero mis bragas seguían empapadas todo el tiempo y mis sueños estaban llenos de su polla gruesa abriéndome.
Llamé a la consulta fingiendo que era u