—Antonio, ¿a qué tienes miedo? Han pasado cuatro años.
Después de decirlo, Claudia se rio.
—Elena, ¿aún no lo sabes? Encendió el fuego él mismo para engañarte y que entraras a salvarlo. El incendio era grave y habíamos salido por el pasaje secreto. No esperábamos que fueras tan estúpida como para entrar sin traer nada. Gracias a tu inconsciencia por el golpe. Si hubieras caminado unos pasos más hacia adentro, no habrías encontrado a nadie y no habrías salido con vida.
Quedé completamente atónita