Soltó la mano de Antonio de mala gana y les saludó:
—Tíos.
Abrió los ojos con la fingida alegría y les preguntó:
—¿Por qué estáis aquí?
—Están aquí para persuadir a Antonio de que se divorcie de mí. —le respondí.
Los ojos de Claudia se iluminaron.
—¿Antonio está realmente dispuesto a divorciarse?
—¿Cómo? ¿Estás feliz de que se divorcie? —dijo la madre de Antonio disgustada.
—Tía, por supuesto que es bueno que se divorcie. ¿Aún no lo sabes? Antonio va a ser padre. Fui al hospital hoy para un cheq