Capítulo 7.
Damien
—¿Qué carajos fue eso, Zarya? —veo todo el desorden en el mueble al solo entrar a su habitación.
—El topo...
—Sabes que no me refiero a eso—, digo recostando mi espalda en el mueble. Tengo la corbata floja y la camisa desaliñada.
Desde que llegamos, ella subió a su dormitorio y yo estacioné el auto, esperando casi cuatro horas en las que la escuché moviendo todo en lugar de dormir.
Preferí darle su espacio antes de hacer la pregunta que tuve todo el camino de regreso, e iba a esperar,