Capítulo 44.
Briana.
—Un gusto verla, señorita Jones. —saluda el muy...
—Lo mismo digo. —actúo como si no pasara nada, aún cuando mi corazón está a mil revoluciones por minuto. —¿Le puedo ayudar en algo?
Maite se va y el aire se vuelve escaso cuando este imbécil da el primer paso, haciéndome retroceder, viendo a todos lados.
—¿Te digo en qué me puedes ayudar, Briana? —se relame inclinando un poco su cuerpo oliendo mi cuello. —Tal como lo recuerdo, dulce...
Roza sus labios en mi piel y la corriente eléctri