Capítulo 103.
Briana
La desesperanza me mantiene con los nervios a mil, nada me sosiega, el aire me falta y por si fuera poco los platos que intento poner en la isla de la mesa en la cocina caen rompiéndose en pedazos que chocan contra mis tobillos.
Me pongo de cuclillas para juntarlo pero soy detenida por Maite que me levanta.
—Desde que regresaste estás así. —me mira como lo hacía mamá y las ganas de llorar vuelven. —¿Me dirás que pasa?
Carraspeo con esa quemazón en la garganta que no se quita.
—Estoy