Ainara
Llegar a la casa de la familia de mi jefe, fue algo que de verdad no tenía idea que pasaría, su mamá una mujer sumamente amable y muy cordial, conversamos muchas cosas me di cuenta que tenemos mucho en común con la señora Georgina, una mujer de mucho temple, pero de una dulzura increíble, cuando terminamos nuestra conversación, fuimos hacia una habitación donde me dijo mi jefe que estaba su querida abuelita, ella estaba en cama, al parecer sufría una enfermedad que degeneraba su cuerpo,