Adrián no prestó mucha atención a las expresiones de Victoria, si bien esta acostumbrado a que las personas hagan su voluntad así no estén muy de acuerdo.
-Además apenas lleguemos a Asia comienza tu otro trabajo, ser mi dama de compañía en algunas salidas sociales.
Los ojos de Victoria se hicieron más grandes y no pudo evitar mirarlo con miedo.
-No pongas esa cara, me haces sentir como si te obligara a hacer algo sucio, ¡ah! y recuerda nada de escotes reveladores o transparencias inadecuadas y