capítulo 116: El aroma del café y la fractura de la dignidad.
capítulo 116: El aroma del café y la fractura de la dignidad.
—¡Emma! Llegas dos minutos tarde —gritó Monsieur Laurent desde el mostrador de la cocina, limpiando una máquina de café con un paño sucio—. Las mesas de la terraza cubierta están llenas. Hay tres pedidos de panadería esperando y las tazas vacías se están acumulando en la barra. ¡Muévete!
—Disculpe, Monsieur Laurent. El tranvía se retrasó por la lluvia —explicó Emma con cortesía, apresurándose a tomar la bandeja de metal.
—No me in