capítulo 5: El mensaje de la manipulación.—Debes estar cansada —continuó Jacob, retirándole la taza de las manos una vez que ella hubo tomado un par de sorbos. La colocó en la mesa de noche y la ayudó a recostarse, arropándola con la colcha de plumón—. Duerme, mi vida. Mañana será otro día. No tenemos compromisos por la mañana, así que podemos quedarnos en la cama todo el tiempo que quieras.—Sí... mañana será otro día —repitió Emma mecánicamente, cerrando los ojos para obligar a Jacob a creer que se disponía a descansar.Jacob apagó la lámpara principal, dejando la habitación sumida en una semi-oscuridad rota únicamente por los relámpagos lejanos de la tormenta y las luces de la ciudad. Se acomodó a su lado, rodeándola con un brazo protector. Pronto, su respiración se volvió profunda y regular, señal de que se había dormido, rendido por el cansancio y el estrés de la noche.Sin embargo, para Emma, el sueño era una quimera inalcanzable. Con los ojos abiertos en la penumbra, fija la v
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