Le habían disparado a Belle.
Las pequeñas ruedas de la camilla, giraban a toda velocidad por los pasillos del hospital. El vestido de plumas blancas de Belle, estaban cubiertas de sangre mientras, que una de sus manos delgadas y finas salía volando. Su piel se veía más pálida de lo normal y mientras una enfermera, le proporcionaba oxígeno. Alejandro, Sol y Clarisa iban siguiendo a la joven mientras era transportada hacía el quirófano.
Las lagrimas de estas tres personas no dejaban de salir, has