Pongo mis manos sobre el podíum organizando las hojas de papel en forma de fichas que tienen el discurso que he estado practicando desde hace más de tres horas. Mis dedos tiemblan, a penas puedo sostenerlas... estoy tan nerviosa como en el momento en el que me llamaron para recibir mi diploma.
Temía que mis pies se enredaran entre sí y me hicieran caer, pero gracias a Dios mi torpeza no llego a tanto.
Suspiro mientras elevo mi vista y observó a mis ex-compañeros sentados con sus togas expecta