-Siéntate en la silla por favor.
Hago lo que Claudia dice y voy a sentarme mientras ella se acerca a mi con unos zapatos muy elegantes. Desde que ha entrado a mi habitación y me ha visto con el enorme vestido blanco, maquillada y peinada no me ha dirigido la palabra y la verdad es que estoy empezando a preocuparme de su seriedad.
-Bien... ya estas.
Dice, poniéndose de pie tras terminar de abrochar la pequeña correa de mi calzado.
-Gracias Claudia. No creo que todo este tul me dejara alcanzar lo