Con desespero la busco por el piso, pero no sé qué mierdas se hizo, las ganas de vomitar se apoderan de mí cuando siento como toca mi vagina sobre mi pantalón, es un asqueroso que voy a matar cuando encuentre lo que busque, nadie me tocará, ningún maldito imbécil va a tocarme.
Escucho el sonido de su cinturón y mi desespero se apodera de mi cuerpo, necesito encontrar esa maldita cosa ahora mismo, con fuerza golpeo su entrepierna haciéndolo gritar de dolor.
—¡Maldita zorra, lo vas a lamentar¡