Cuando llegue lo primero que hice fue darme una ducha y pedirle a Reece que me dejara ver a mi hija, desde que llegamos a la casa de mis padres no la había visto y me urgía hacerlo, mi hija era lo más sagrado que tenía y el solo recordar que por mi demencia podría haberla perdido me carcome el alma.
Salgo de la habitación para caminar hasta la de ella que no queda muy lejos, cuando llego abro la puerta encontrándome con Luciana y Ariel que juegan con mi hija.
Con paso lento me acerco a ella h