Me preparo para responderle, pero la puerta es aporreada de una manera para nada delicada y eso hace que Reece gruña con fuerza.
—Voy a romperle la cara a quien está interrumpiendo ahora mismo.
—Qué pena que dañe su maldito polvo, pero tenemos que salir de aquí, los calaveras están atacando el club —Reece aprieta los dientes con fuerza saliendo de mí.
—Malditos bastardos de mierda, debí matarlos cuando tuve la oportunidad —Lo miro confundida.
—¿Quiénes son las calaveras?—Bufa subiendo sus panta