Bueno, él tiene razón, puede que el maldito sabía que igual iba a ganar, es un sádico mercenario de mierda, y aun así fingió que estaba herido para hacer que me esforzara más para ganar, mi parte competitiva salió a flote e hizo que ganara.
—Bien, entonces vámonos a casa —Ríe negando.
—¿Tan desesperada estás?
—No, necesito un baño urgente, no tener tu polla dentro de mí.
—Que lastima, porque es lo que tendrás por el resto de la noche.
¡Mierda, no sé cómo podré caminar mañana, me arderá hasta el