Camino hasta el camión observando por el rabillo del ojo a mi mujer que se escabulle de ellos para acercarse a mí, rápido corro hasta el carro que está cerca al camión y entro en él esperándola, no pasa nada cuando la puerta se abre y ella entra suspirando.
—Sí que te gusta el show —río.
—Tenía que tener una buena entrada, pero todo salió mejor de lo que pensaba —bufa y sin esperar más la tomó de la nuca para estrellar mi boca en la suya con fuerza.
Su sabor es tan delicioso que no puedo dejar