Ari miró por la ventanilla del avión, disfrutando de las nubes blancas e hinchadas que había debajo, colocadas en el cielo como si el propio Dios las hubiera puesto allí.
- ¿Estás bien? - preguntó Grayson, rellenando su copa de champán.
Ari asintió y tomó un sorbo: - Estoy bien.
Grayson inclinó la cabeza hacia un lado: - ¿Estás segura? Has estado callada desde que nos fuimos.
Una amplia sonrisa se dibujó en su rostro: - Me alegro de que tú y mi madre se lleven bien por fin - luego