- ¡Pero no es lo que parecía! - le gritó a Grayson.
- Obviamente - lanzó Grayson por encima del hombro mientras tiraba de ella entre la multitud.
- Vickie...
- Puede cuidar de sí misma - gruñó. Ari nunca le había visto así, sin atender a razones, mientras tiraba de ella bruscamente entre la multitud.
Cuando estuvieron a una distancia segura, tiró de ella hacia una limusina que la esperaba. Un conductor que ella no reconoció abrió la puerta y Grayson la empujó dentro.
- ¡No vuelvas