(Keira)
No podía describir con palabras el asco que sentía por este pozo. A medida que pasaban las horas, arrojaban más agua, para que el lodo fuera cubriendo mi cuerpo con más facilidad. Esto era lo peor que podían hacerme, el asco me hacía sentir que no había nada por hacer y no intentar mucho. Las alas no estaban ni cerca de salir, tenía los ánimos y la autoestima por los suelos.
Kat venía y contaba historias, chistes y toda clase de cosas desagradables para que no me aburriera de su compañí