(Zhang)
Tenía que ser una broma, ahora Iker parecía haber perdido la cabeza por completo y eso, era lo peor que podía pasarnos. No esperé que pudiera caer en una depresión tan grande. Nos había encerrado y solo podríamos salir si peleábamos contra él o lo desafiábamos, lo cual no era para nada recomendable.
—Tenemos que convencerlo para que peleé. —dije, Kal estaba allí, en una silla leyendo un libro como si quisiera ignorar lo que estaba sucediendo.
—¿Qué dices? —preguntó Kal, con desinterés.