(Iker)
Las llamadas que hice de camino a la casa de seguridad brindaban un poco más de ese anonimato que se necesitaba para desenvolver una guerra de tal magnitud. Si bien era evidente que no podríamos ser invisibles, podíamos tener una mínima ventaja si no había riesgos de que pudieran vernos. No podía arriesgarme a mover a Gala, el edificio en el que se encontraba era bastante más seguro que estar en movimiento. En la casa había muchas trampas por si alguien quería entrar sin autorización. Lo