—Lo has matado, no hay remedio. —dijo Aylin, volviendo a su forma humana y soltando un montón de sollozos. Kal la abrazó e intentó consolarla.
Ryan yacía en el suelo, con esa expresión arrogante todavía en su cara, sin arrepentirse en lo absoluto.
—¿Es cierto? —pregunté, con ferocidad, esperaba solo la verdad a pesar de que me doliera.
Las miradas me decían que sí, pero que intentarían engañarme para no provocar más ira. La escena era grotesca y el miedo reinaba. Greg fue el primero en acercars