(Kal)
Los lobos nos acorralaban nuevamente, esto parecía algo de nunca acabar. Lo peor radicaba en que no teníamos indicios de donde hallar a Abi, que parecía haberse borrado de la faz de la tierra y sus padres no tenían ni idea de donde hallarla.
—¡Abajo! —grité, al tiempo en que rodaba para esquivar al lobo que atacaba.
Ellos querían a Zhang, ahora estaba claro el porqué. Esta vez no era una cuestión de poder, era un problema de dinero. La crisis de las mafias les había dejado ese plan en con