Tomé un largo baño en la tina repleta de agua humeante para liberar un poco el estrés. La fiesta era ese mismo día y tenía que prepararme. Debía verme deslumbrante y mi confianza a veces se desinflaba sin más. Había llamado a Ema para que me ayudara con la elección de la ropa. Ella llegó en medio de mi baño de inmersión.
—Vine en un buen momento. —dijo ella, sonriente. Le devolví la sonrisa, quería esa autoestima fuerte de la que me contagiaba. Iker vería a una reina imponente llegar a su lado