—¿Ya está despierta? —preguntó una voz que no alcancé a reconocer.
Todavía me encontraba medio dormida, pero intenté abrir los ojos para identificar el sitio en el que me encontraba. Miré a mi alrededor con atención y me hallé en mi cuarto de la mansión de Iker. Respiré aliviada al ver a Aylin a mi lado, con su sonrisa hogareña que me parecía agradable. Busqué mantener los ojos abiertos para responder.
—Sí… Agua, por favor. —pedí y ella se retiró de inmediato.
Era un efecto colateral, la sed de