Mi corazón empezó a latir tan fuerte que apenas podía escuchar otra cosa.
—Después del accidente —continuó con naturalidad, como si hablara del clima en vez de confesar un engaño de enormes proporciones—, obviamente no podía conservar mi antigua cara. Demasiadas personas me reconocerían. Así que esta cara... —Hizo un gesto para señalarse—. No es con la que nací. Solo es otra máscara. Creé una nueva identidad y empecé a trabajar en la empresa de Apollo.
Su tono era tranquilo, pero sus palabras no