POV DE LISA
—Te dije que no te dejarían venir —dije al teléfono—. Perdón, nena. Lo intenté.
—¿Me estás jodiendo? —espetó Sasha—. ¿Que no me dejan? ¿Quiénes demonios se creen que son?
—Son licántropos. Y yo estoy aquí por un trabajo.
—Eso es una porquería.
—Lo sé.
Se quedó callada. Podía oírla respirar con fuerza, obligándose a calmarse.
—¿Estás bien? —preguntó—. Pero bien de verdad.
—Estoy bien.
—Lisa.
—Lo estoy —insistí—. Es solo que es complicado.
Las palabras se me escaparon antes