- ¿Usted la conoce? – la mujer miró a Anon 1.
El asintió.
- El Sr. Casanova mandó entrar a la chica. – dijo Anónimo 2.
Ella se apartó de mi camino, a regañadientes. Le di una sonrisa irónica y no pude evitar disparar:
- Estoy cerca de lo de Anon . – parpadeé.
Entré acompañado de los dos gigantescos guardias de seguridad, uno a cada lado, haciéndome sentir aún más bajo de lo que ya era. Ni siquiera alcancé sus hombros.
- Está bien, Anon 1 se encarga del hijo Casanova.
- Anon 2 del padre Casanova