- Mandy, encantada de conocerte. Héctor le estrechó la mano cortésmente.
- No sé si debería decir lo mismo, Casanova - me miró de pies a cabeza - Por Dios, ¿qué te pasó?
- Abuela, es una larga historia.
Levantó mi rostro, tocando su cuello:
- ¿Qué pasó, niña? Esto... es horrible.
- Era Daniel.
Se sentó en el sofá, tirando su bolso a un lado, apoyando la cabeza en el respaldo.
- Abuela, ¿estás bien? Por favor dime que si. - Me senté, preocupado, a su lado.
- Dime que todo está bien con Maria Lua