Prácticamente mi vida como pareja de David había comenzado muy prematura, a pesar que hasta ese entonces me respetaba hasta el punto que no habíamos ido a la cama a otra cosa que no fuese dormir juntos y se sentía bien su compañía. Pero todo estaba yendo demasiado rápido.
Esa mañana iríamos primero a hacernos los exámenes para saber si podía donar las células madres de mi bebé y pasaríamos al orfanato para solicitar la custodia de Michael.
Eran demasiadas cosas para un día, pero aun así me enco