90. El baile de presentación
—Seguro que tu padre te ama… pero quizás no sabe cómo expresarlo —dijo Mariel con sinceridad.
—A veces creo que hubiera preferido que me llevaran a mí en lugar de a mi hermano —admitió Anthony.
—No deberías pensar así. Yo no creo que sea de ese modo.
—Estoy casi seguro de que sí. Mi hermano Alexander era un prodigio desde pequeño. Pocos niños muestran signos de magia tan temprano… Él, con solo dos años, ya tenía los primeros indicios. Mi padre estaba tan orgulloso de él. Cada vez que lo recuerda