77. Una reina... una asesina
—¿En serio…? —preguntó ella con la voz temblorosa. Su corazón latía con fuerza. Nunca había imaginado tener hijos, ni verse a sí misma como madre.
—Sí, aunque le daré los resultados confirmatorios en un par de días —agregó.
—En dos días… estaré casándome con Karim —murmuró Mariel.
—Al parecer, será un magnífico regalo de bodas —comentó el médico con una sonrisa.
Mariel regresó al castillo caminando por las calles de Egan, con la mente completamente absorbida por la noticia. ¿Cómo se lo diría a K