78. El destino cruel...
Marcus se acercó a Karim, abrumado. —¿Qué ocurrió...? —preguntó con la voz quebrada.
—Es una asesina —respondió el Rey, limpiando su espada con la mirada perdida—. Mañana morirá en la plaza principal.
—¿Qué estás diciendo...? ¡Ella es la mujer que amas! ¡La boda es en un par de horas!
—No. No puedo amar a alguien como ella —contestó con frialdad. Tomó la corona destinada a Mariel y se la entregó a Marcus—. No habrá boda. Quema todo esto.
Y sin decir más, se marchó.
Marcus se quedó quieto por uno