29. El bosque...
—¿Entonces qué piensas hacer? —preguntó Luca.
—¿Eh? Nada, solo era curiosidad —respondió, tratando de ocultar sus verdaderas intenciones.
—No me engañas. Estás demasiado pensativa. Solo espero que no quieras invocar a ninguna de esas criaturas. Son peligrosas, como dijo el profesor.
—No te preocupes. Alguien como yo no tendría la habilidad para algo así.
—Bueno, no hagas nada imprudente. Debo volver al entrenamiento. ¿Nos vemos luego?
—Claro. Hasta pronto, y gracias.
Luca se alejó, preocupado po