16. Una invitación inesperada
Ambas se relajaron un poco al ver que era Héctor. Él, de inmediato, preguntó:
—¿Ustedes dos estaban hablando hace un momento?
—Lo siento... yo inicié la conversación. No es culpa de Perla —respondió Serena con rapidez.
—Ya veo. ¿Podrías salir un momento, por favor? —dijo Héctor dirigiéndose a Perla, quien solo asintió con la cabeza y salió de la habitación.
—Veo que te sientes cómoda con Perla —comentó Héctor, observando a Serena.
—Sí… ella es amable, y me gusta hablar con ella —contestó, aún al