Horacio, sintiendo la tensión en el ambiente, decidió intervenir para aliviar la situación. Se dirigió a Leonardo y le dijo con una sonrisa:
—Leonardo, felicidades por tu nueva asistente. Si no la hubieras contratado, yo mismo la hubiera llevado a mi empresa—, dijo con una sonrisa pícara.
Gabrielle no pudo evitar sonreír a escondidas ante el comentario de su amigo, pero notó que Leonardo no pareció muy agradado por la manera en que Horacio hablaba de ella.
—¿De qué querías hablarme? — pregun