Los celos por alguien que no te corresponde son como intentar hacer una tortilla sin huevos
Después que Esperanza se marchó, Gabrielle continuó simulando que estaba arreglando unos papeles, mientras seguía escuchando la conversación de Leonardo y Horacio, pero sin quitarle la mirada de encima al chiquillo que revoloteaba por la oficina.
Emiliano la vio y se acercó a ella con pasos vacilantes, sosteniendo con fuerza un pequeño coche de juguete en su mano derecha. El niño tenía los ojos curiosos