Andrea: — Te quiero mío mi amor —
No quería perder este momento con mi esposa y la tome donde sin parar de besarnos la acomode en el sillón, enloquecida me comenzó a quitar la camisa y yo su ropa, es mía y la deseo en mis brazos.
Acomode Andrea en mi escritorio y comencé a besarla por su hermosa cintura, su piel suave y delicada, al mirar sus pechos me invitaban a meterlos a mi boca y quiero arrancar ese blumer de encaje.
Andrea: — Amor la quiero —
Cristofer: — Claro mi amor y es tuya —
Sin más,