Emma
Desperté en un lugar que ni siquiera conocía. Me dolía muchísimo la cabeza y en general todo el cuerpo. No podía moverme con total libertad porque sentía atadas las piernas y los brazos. Lo primero que me vino a la mente fue aquella caída que tuve en la oficina, pero hasta donde yo recuerdo, el golpe no fue tan brutal como para que mi jefe me haya traído al hospital. Sentía que me había perdido de muchas cosas, pues nadie se veía a como lo recordaba antes de acostarme a dormir. Ni siquiera