Después de largos minutos en los que moría de desesperación por entrar y ver esos ojitos bellos mirarme con ese único amor que solo ellos pueden hacerlo, salió el doctor con una sonrisa que dejaba en claro que todo estaba marchando bien y que no teníamos porqué seguir preocupados. Mi corazón no ha dejado de latir fuerte dentro de mi pecho, luego de que las esperanzas se alzaran tan alto con cada segundo. Quiero verla, besarla y decirle hasta quedar sin aliento lo mucho que la extrañé y la amo.