Antonella
—Hola, pequeño de nombre feo.
Odio se mete con el nombre de mi bebé.
—Deja a Lolo quieto, envidioso, ya quisieras tú tener un nombre tan original como el de nuestro hijo melenudo.
Comienza a burlarse de mí.
—Me gusta el mío, tranquila.
Me alegra saber que hemos podido solucionar nuestras diferencias. Ahora que estoy más calmada, puedo decir con seguridad que esas mujeres fueron enviadas a causar problemas.
Claro, obvio, no descarto la idea de que en realidad Damián les rompió el cora