Damián
Hoy es nuestro segundo aniversario. Mi cielo y yo llevamos dos años de casados y la muy condenada esa no me ha querido dar hijos. Supuestamente, ella y yo tenemos que esperar un poco más, lo peor de todo es que no sé por cuanto tiempo más hay que esperar. Yo quiero hijos, y ella se niega a darme esa magnífica felicidad.
—Mmm, ¿a dónde vas?
La miro por sobre mi hombro. Está sentada en la cama, con su cabello alborotado y sus ojos cerrados. Gracias a dios que en las madrugadas no me la he