Damián
—Necesito hablar con él.
El detective se rehúsa.
—No puedes aún, Damián, debes esperar.
¿Cómo puede decirme que debo esperar cuando ya he esperado demasiado?
—Voy a entrar, y no me importa su opinión. No vine hasta aquí, solo para ver que está ahí metido. Supongo que Franco y usted llegaron a un acuerdo, así que déjeme entrar.
Franco le lanza una mirada y el señor asiente.
—No puede tardar mucho. —Me indica la puerta.
Sin pensarlo, entro.
El muy desgraciado solo se ríe con esa expr