Antonella
Por La mañana despierto más feliz de lo normal, admito que aquella cena no pudo ser mejor de lo que fue. Haber visto a mi familia y a Damián compartir juntos después de tanto tiempo me lleno del alma de felicidad. Ahora sí puedo decir que estoy completo y que todo en mi vida resulta ser excelente.
El desayuno está preparado y todo yace en la mesa, principalmente el café del señor posesivo. Si no ve café, entra en crisis.
Mi suegra comienza a servirle el desayuno.
«Tan viejo y aun la